martes

Noches infantiles

Los “pijama parties”, “piyamadas” o “dormilonas” como se le prefiera decir, existen desde hace décadas en otros países pero en Uruguay son más recientes al punto que los mayores de 30 no tuvimos esa experiencia con excepción de algunos casos.
En los últimos diez años se fueron dando dos cosas: primero que los pijamas parties se fueron instalando con cierta fuerza entre los adolescentes tempranos (12-14), para en segundo lugar ir disminuyendo la edad de inicio y de interés hacia este tipo de eventos hasta llegar a los 7-8 años. Incluso hay jardines y colegios que organizan la “dormilona” con niños de 4-5 años, aunque con un sentido diferente (actividad preparatoria para campamento) quedándose a dormir en la institución acompañados por una serie de actividades típicas de campamento.
Cada vez son más los padres y madres con hijos/as de entre 7-8 y 11 años que reciben el pedido de hacer un pijama partie, en su gran mayoría niñas y preadolescentes.
Comienzan también a crearse ofertas de fiestas para niños y adolescentes en algunos hoteles con esta modalidad de pasar toda la noche. Se ha convertido en fenómeno social y como tal hay que verlo y analizarlo.
¿Que se hace en un pijama partie?
Habitualmente cada uno/a se lleva su sobre de dormir, así como algo para comer y tomar.
Los/las trasnocheros/as pueden ir desde 2 o 3 hasta 15 o más, dependiendo del espacio disponible y la buena onda de los padres.
Se come mucho, se juega a diferentes juegos, desde guerra de almohadas hasta ver quien aguanta callado/a más tiempo.
Ellas prefieren mirar películas de terror (entrada la madrugada) y románticas, charlar sobre sus secretos, los chicos que les gustan, hacer alguna broma telefónica o por celular. La computadora e internet pasó a ocupar un lugar importante y si hay una a mano seguramente estarán largo tiempo chateando y bromeando por internet.
Ellos prefieren películas de acción y terror, el play, juegos más dinámicos donde el cuerpo esté en movimiento, con bromas que pueden ser mas pesadas, así como también chatear en internet. Además se entretienen con juegos típicos de su edad, o los que estén de moda.
¿Qué función cumplen los pijamas parties?
Estos encuentros con sus rituales, tienen una función no declarada que los/las participantes desconocen (aunque viven el efecto), es uno de los ritos de iniciación a la adolescencia, ayudando a comprender los cambios que se vienen (o ya se están dando) y también comenzar a realizar el duelo por la niñez que se va.
Les posibilitan sentirse grandes, escapar al control adulto y vivir una noche de libertad donde dar rienda suelta a las fantasías. Es un momento de independencia que marca un hito, en donde compartir y apoyarse por los cambios que están viviendo.
Quedarse a dormir en sobres de dormir o sobre colchones en una casa que no es la propia puede ser una experiencia muy emocionante, y si además le agregamos la noche con su encanto especial, rodeado/a de amigos/as se configura un escenario con un aire de intimidad. Es una ocasión donde dejar volar la imaginación y compartir secretos al amparo de la noche o narrar historias de fantasmas para tratar de impresionarse mutuamente.
Si en su grupo de amigos/s es una práctica habitual se convierte en una actividad que le da sentido de pertenencia a un grupo por compartir códigos comunes siendo muy importante para su identidad, particularmente en la adolescencia.
¿Quienes marcan las reglas en estos encuentros nocturnos?
Es claro que los padres anfitriones deben aclarar de entrada las reglas de juego, primero con su hijo/a y luego ante todos/as y estar muy atentos a cualquier situación. Si es por los/las jóvenes trasnochadores/as es altamente probable que nadie duerma hasta el otro día y el que lo haga sufra una broma que puede variar en grado e ingenio así como en maliciosidad. Por ej.: pintarle la cara con pintura de maquillaje o pasta dental, ensuciarle el pelo, o simplemente no dejarle dormir. En los varones la cosa puede ser un poco más ruda poniendo en juego su cuerpo, aunque no se puede generalizar, seguramente habrá grupos que sean más tranquilos que otros.
Es preferible marcar una hora de dormir y esperar a que eso acontezca antes de irse a descansar tranquilos.
Se esta dando últimamente que los niños o preadolescentes quedan librados a su albedrío marcando los tiempos y reglas en la vida en general y la organización de los pijamas parties no escapan a esta situación quedando en sus manos y por fuera del control adulto. No es fácil para los padres poner límites porque a aquellos que lo hacen se los tilda de “retrogrados” o “autoritarios”, quedando entonces librados los jóvenes a sus expensas sin control en el contenido de películas, páginas de internet visitadas etc. Hoy los padres viven con mucha culpa poner límites y “castigar” (aplicar las consecuencias advertidas) y por eso les cuesta a veces ubicarse como padres pareciendo a veces más amigos/as y eso le hace mucho daño a su autoridad, afectándoles también a sus hijos por carecer de marcos referenciales claros.
Recomendaciones
No hay reglas preestablecidas para determinar que edad es la más adecuada para comenzar con estas prácticas. Cada familia tiene sus pautas, normas, valores y dinámica propia de funcionamiento además de que cada niño/a y adolescente es único/a en su forma de ser, sentir y hacer las cosas.
También tiene que ver con el grado de dependencia o no que tenga su hijo/a, relacionado con el nivel de aprehensión o preocupación que le manifiesten expresamente o implícitamente con sus acciones.
Es una actividad impulsora para lograr autonomía, pero no debería adelantarse demasiado en el tiempo. Últimamente se esta observando un adelantamiento y precocidad que presentan los niños y jóvenes en sus conductas y hábitos en relación a las mismas edades, años atrás.
Para los más chicos, como instancias previas a un pijama partie (a una edad mayor) se podría permitirle dormir en casa de abuelos y primos para que se vaya habituando a otros ritmos. Se puede realizar un encuentro que comience de día y termine de noche (4-5 hs. de duración) para luego cuando son mas grandes pasar a uno que empiece de noche y termine de día.
Cada padre y madre sabe como son las cosas dentro de su casa en la dinámica familiar pero no lo que hay en las demás, por lo que es importante saber varias cosas:
En primer lugar es fundamental conocer previamente a los padres de la casa donde va a ir su hijo/a y saber si comparten al menos los valores más importantes que consideran para la educación de su hijo/a. Saber quienes viven ahí, quienes van a compartir esa experiencia y que adulto va a quedar a cargo.
Seria bueno tener una charla previa entre los padres para conocerse y cuando sea la reunión acordar ciertas pautas que consideren importantes como ser respeto por el otro, hora de irse a dormir, evitar castigos o prendas entre los participantes, etc.
Aquellos padres con hijos más chicos y que sea su primera experiencia afuera de la casa es conveniente acordar con los padres del/la organizador/a, previamente como proceder en caso de que se quiera volver imprevistamente antes de tiempo por algún motivo (preferentemente sin notificar a su hijo/a para evitar condicionarlo/a). Evitar trasmitirle miedos o inseguridades, pero si a pesar de sus esfuerzos se sienten muy inseguros/as o angustiados/as conviene postergar para un futuro esa reunión hasta que consideren estén dadas las condiciones que les den tranquilidad. Una forma positiva de postergarlo seria proponerle un paseo con amigos/as en sustitución.
En síntesis en este marco referencial y con todo lo que el buen criterio de los padres consideren oportuno, es una actividad muy disfrutable y enriquecedora para todos/as.

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